Hablar de obesidad infantil estamos hablando de una excesiva acumulación de grasa corporal, que a su vez el niño no necesita, para ello es medir con una tabla que ya esta estandarizada nos proporciona los datos de talla y peso de acuerdo a la edad del niño y adolescente según su sexo, la forma de medición del indice de masa corporal (IMC) es peso en Kg / talla en m2.
La obesidad infantil inicia desde el nacimiento hasta terminada la adolescencia, son los rangos donde se mide. La obesidad es una enfermedad que afecta al infante, ver a un niño gordo, no es gracioso, tampoco significa que este sano, son muchos los factores por lo que surge la obesidad los hay desde genéticos, biológicos, culturales, ambientales, emocionales, entre otros.
La obesidad afecta la autoestima, esto conlleva que se retraiga o aísle de un mundo, porque no esta en la misma sintonia con sus pares. vive trastornos alimenticios puede ser por ansiedad o depresión, hay miedo e inseguridad y prefiere alejarse del mundo.
¿Hay solución a la enfermedad? si, con lleva un tratamiento, pero este no es sólo un buen propósito, sino es mas bien cambiar el comportamiento, porque implica comer sanamente y ejercitarse, por un lapso de un año para ver resultados.
Es preocupante ver que México ocupa el número 1 en obesidad infantil, nos toca tomar acciones preventivas como lo esta haciendo el IMSS con prevenimss, así también acciones que se puedan tomar en familia y mas aun acciones personales.
El siguiente vídeo abre la puerta a lo que es la obesidad infantil, origen y causas; acciones para mejorar en la salud, así también medidas preventivas.
La obesidad infantil se ha convertido rápidamente en una problemática alarmante para muchos países. De modo que, hoy en día representa un elemento prioritario que se requiere abordar con urgencia en pro de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas.
Asimismo, se considera a la Obesidad infantil en el ámbito de las enfermedades no transmisibles como uno de los mayores obstáculos para contribuir en la mejora de la esperanza de vida.
Por otra parte, cabe señalar que durante varios años los países que integran a la OCDE han implementado diversas políticas para atacar esta terrible proliferación que afecta a los más jóvenes de cada país. Sin embargo, desde el año 2000 ha aumentado la cantidad de infantes que registran sobrepeso u obesidad en la gran mayoría de estos países.
Desafortunadamente, en nuestro país no ocurre la excepción, pues se ha colocado en el primer lugar de obesidad infantil. No obstante, resulta importante mencionar que este aumento no sólo ha ocurrido en México, sino en más países del continente; en mayor o menor medida.
En el continente africano, por ejemplo, la cantidad de niños con sobrepeso u obesidad aumentó de 4 a 9 millones de 1990 a 2016. De igual manera, en países con economías emergentes, es decir, de ingresos bajos y medios;se puede denotar un creciente aumento de escolares con obesidad superando el 30 % de su población infantil.
El contexto nacional es mega diverso en distintos aspectos que lo colocan en un territorio claramente polarizado, en términos de salud no sucede la excepción.
México se encuentra en medio de dos grandes problemáticas de salud, por un lado es común encontrar a niños con una severa desnutrición y por el otro, la obesidad infantil se ha apodera rápidamente de una considerable cantidad de infantes mexicanos. O bien, en el peor de los casos, nos podemos encontrar con niños que presentan ambas características y por lo tanto, un pronóstico de salud poco alentador.
En las entidades federativas ubicadas al norte de nuestro país es común observar infantes que padecen obesidad infantil, mientras que en el sur de nuestro territorio nacional la desnutrición infantil afecta de modo significativo a sus pobladores.
Un dato interesante, es que la obesidad infantil tiene más presencia en las zonas urbanas, mientras que la desnutrición infantil afecta más a las zonas rurales.
Hablar de obesidad no es lo mismo que sobrepeso, esté es cuando hay un aumento considerable de 10 a 20 % de peso ideal y la obesidad es un aumento mayor del 20 % del peso ideal. Si miramos la obesidad infantil son varios los factores que la ocasionan, desde actores genéticos, epigenéticos, conductuales e incluso ambientales, por ello que es más fácil moldear los factores ambientales y conductuales durante la infancia.
Interesantes datos nos informan que el primer año de vida la masa corporal aumenta; después, por el proceso de crecimiento y actividad del niño esta disminuye hasta los seis años donde vuelve a aumentar. Los niños con obesidad tienen lo que se le llama rebote de adiposidad, que es un incremento de proteínas en los primeros años de vida. (Del Aguilar, 2017 p. 114) Con ello estamos hablando que la alimentación tiene un alto grado de hidrocarburos y poca ingesta de grasa polinsaturada así como de fibra. Tenemos malos hábitos alimenticios ya que la comida rápida es otro factor ocasionante de la obesidad, por su alto grado energético y excesivamente dulce, que no cumple con las normas de una comida sana aunado con el sedentarismo.
Ante este factor, influye que en la ciudad los niños ya no salen a jugar como antes lo hacían, las casa son pequeñas y los lugares públicos peligrosos, aunado con la tecnología que hace que el niño pase muchas horas sentado, con lleva al sedentarismo.
«Cuando el niño crece, tiene riesgos en su salud, tal es el caso de «respiraciones de salud, producción deprimida de la hormona del crecimiento, la hiperinsulinemia, diabetes mellitus, intolerancia a los carbohidratos, una mayor tendencia a enfermera y sufrir accidentes… elevación de la presión sanguínea, problemas musculo – esqueletales, en las extremidades inferiores… y problemas ortopédicos» (Saldaña C. 1998 p.2)
Es decir podemos tener niños insanos, que nos espera cuando tengan unos 25 años. por que ante esta situación hay mas desgaste en recursos económicos.
Esto puede llegar un niño obeso, problemas graves cada vez con la edad, ya que el cuerpo no responde como debería, una enfermedad y otra se van asociando, además que se inhibe su crecimiento, su cuerpo no puede desarrollarse hacia arriba, y siempre con quejas de algún padecimiento. sin embargo con un buen tratamiento tanto médico como psicológico se le puede ayudar al niño a enfrentar el sobre peso y salir de la situación enferma que le afecta hasta en su autoestima, además son los familiares los que deben apoyar el proceso de salud.
Concluimos que son muchos los factores de riesgo que conlleva la obesidad, no es gracioso ver a un niño gordo, esto no significa que este sano, al contrario es necesario ver porqué esta gordo y cambiar, buscar acciones que ayuden a crecer mas sano y feliz.
La obesidad en niños y adolescentes es un problema de salud pública alrededor del mundo, incluyendo a México.
Es importante reconocer que la obesidad en niños y adolescentes no es un problema estético únicamente, sino que se asocia a la presencia de alteraciones físicas, metabólicas y psicosociales que afectan el estado de salud de los niños que la padecen. Resalta la importancia de la presencia y persistencia de alteraciones consideradas como factores de riesgo cardiovascular, en vista de que estas enfermedades ocupan los primeros lugares como causas de morbilidad y mortalidad en adultos de nuestro país.
Algunos investigadores han señalado que en países en los que la prevalencia de sobrepeso y obesidad es elevada, los padres pueden considerar como «normal» el hecho que su hijo presente un peso excesivo para su edad.
La obesidad en niños y adolescentes ha incrementado notablemente su prevalencia en las últimas dos décadas. Por tanto, la morbilidad asociada a su presencia también ha incrementado e incluye padecimientos crónicos como diabetes mellitus tipo 2, enfermedad hepática, hipertensión arterial sistémica, y pobre calidad de vida, entre otros.
De los problemas considerados de mayor importancia es el que se relaciona con el desarrollo de factores de riesgo cardiovascular desde etapas tempranas de la vida, ya que actualmente se considera a la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica como la primera causa de muerte en adultos y se sabe que los procesos patológicos y los factores de riesgo asociados a su presencia inician en la niñez, incluyendo las alteraciones anatómicas, metabólicas, el desarrollo de sobrepeso y obesidad y estilos de vida inadecuados como el sedentarismo, tabaquismo, y malos hábitos alimentarios. A este respecto, la acumulación excesiva de tejido adiposo tiene un papel central en el síndrome de resistencia a la insulina que incluye la presencia de hiperinsulinemia, hipertensión, dislipidemia, alteraciones en el metabolismo de la glucosa y por tanto, incremento del riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular ateroesclerótica.
Dentro de los problemas emocionales, uno de los más importantes es el desarrollo de una baja motivación. Así, se ha comprobado cómo adolescentes en situación de sobrepeso y obesidad muestran mayor dificultad para conciliar su vida social y relaciones con sus iguales.
Ello se traduce en un peor grado de adaptación social a su entorno y una considerable dificultad para relacionarse con otros jóvenes. Dicha situación parece verse potenciada en chicas y se incrementa con la edad. Esta baja motivación, determina en muchos casos, la adopción por parte del niño de actitudes de aislamiento y reclusión, alcanzando en algunos casos verdaderas situaciones de anomia social llegando en los casos más extremos a desarrollar ideas de autolisis.
Dentro de las causas negativas del sobrepeso se incluyen la genética, el estado emocional dentro del cual se incluyen el aburrimiento, el cansancio, el enojo o la tristeza, los cuales llevan a algunas personas a ingerir alimentos para confortar su estado de ánimo y el estilo de vida, que se refiere a los hábitos tanto de alimentación como de actividad física.
Así mismo se enlistan importantes alteraciones emocionales y elevados niveles de ansiedad y depresión. A su vez se menciona que la gente obesa muestra miedos e inseguridad personal, pérdida de autoestima, desórdenes alimenticios, distorsión de la imagen corporal, frigidez e impotencia, perturbación emocional por hábitos de ingesta erróneos, así como, infelicidad y depresión.
La valoración de un niño con sobrepeso y obesidad se fundamenta en una historia clínica específica para orientar la etiología de la obesidad y cuantificar la gravedad de
la misma, esta dirigida a conocer las circunstancias socio familiares y personales del niño implicadas en el desarrollo de la sobre nutrición o de la obesidad.
Antecedentes familiares tienen un gran interés porque el niño con sobrepeso proviene generalmente de familias con obesidad, lo que es altamente predictivo para su futuro. Se debe recoger el peso y talla de los padres y de los hermanos.
Es esencial recoger aspectos referentes a la actividad física del niño (tiempo dedicado al deporte, horas de estudio, de televisión y/o de vídeo juegos, etc.) y hábitos tóxicos, como el consumo de cigarrillos, etc. Un dato de gran interés para la interpretación del estado de nutrición es aproximar el perfil de desarrollo del niño porque aporta una información extraordinariamente valiosa para detectar el momento a partir del cual el paciente ha ido desviándose hacia los percentiles altos. Generalmente se
realiza mediante percentiles gráficos donde se pueden visualizar longitudinalmente las medidas de peso y talla desde el nacimiento. Estas se pueden extraer de la cartilla de salud.
El índice de masa corporal (IMC) (peso en kg/talla en m2) es el índice que más se emplea
para definir el sobrepeso y la obesidad. Su principal desventaja es que varía con la edad. Por tanto su valoración se debe realizar mediante curva percentilada o con el cálculo de puntuaciones z. Se define obesidad cuando el IMC P95 o puntuación z 1,65. Los niños con valores de IMC comprendidos entre el P85 y el P95 tienen riesgo de obesidad 6,8. Es esencial señalar que valores elevados sólo significan sobrepeso. Para discriminar si se trata de un exceso de grasa (obesidad) o de masa magra (constitución atlética) habrá que realizar la medida del perímetro braquial y del pliegue cutáneo o bien realizar cálculos de la composición corporal referidos más adelante.
Alteraciones psicológicas
Existe relativamente poca información sobre las relaciones existentes entre la obesidad infanto juvenil y los factores psicosociales. Los niños y adolescentes obesos tienen menos autoestima y mayor tendencia a la depresión. Socialmente suelen estar aislados y tienen menos amigos que los no obesos, estableciéndose un círculo vicioso entre depresión y pérdida de la autoestima con problemas de integración social. Además la depresión influye para que tengan mayor IMC cuando son adultos.
Ello obliga al pediatra a tener conocimientos básicos de psicopatología para detectar los problemas psicosociales que puedan tener los niños obesos y, en su caso, iniciar el tratamiento y/o remitirlo a un centro especializado en el tratamiento de pacientes obesos que tenga un equipo multidisciplinar con psicólogo/psiquiatra. Complicaciones gastrointestinales (esteatosis, litiasis) Entre ellas destacan por su pre valencia la esteatosis y esteatohepatitis no alcohólica que pueden tener hasta el 30% de los adultos obesos. Su diagnóstico incluye la eco grafía y la determinación periódica de transaminasas.
Los pacientes obesos que requieren un estudio más profundo son aquellos que tienen una elevación persistente de transaminasas ( 2 veces los valores normales), siendo en algunos casos necesaria la biopsia hepática para determinar el grado de fibrosis y/o transformación cirrótica y también para descartar otras etiologías.
Otro problema es la mayor incidencia de litiasis biliar, particularmente frecuente en chicas obesas, especialmente si han hecho régimen y han adelgazado de forma considerable y rápida. En su patogenia influyen el incremento de la saturación biliar de colesterol, deshidratación, hipomotilidad de la vesícula biliar por dietas bajas en grasa y la acción estro génica.
El principio de la intervención dietética se fundamenta en ajustar la energía y los nutrientes a las necesidades reales del niño. En general, las recomendaciones de ingesta
están sobre estimadas por la escasa actividad física que realizan la mayoría de los obesos. La estrategia para mantener un peso corporal, y sobre todo una masa grasa, adecuados se puede establecer a dos niveles: corrección de errores e intervención dietética activa.
Intervención nutricional dieta hipocalórica moderada. Cuando el niño no responde
positivamente a la política de corrección de errores, además de un programa de actividad física estará indicada una dieta hipocalórica moderada, especialmente si
la obesidad es progresiva e incide en niños de más de 6-7 años. La programación de la misma debe hacerse sobre la base de una encuesta dietética de las características citadas anteriormente.
Actividad física
Los componentes del gasto energético total son el gasto energético en reposo, la termogénesis inducida por la dieta, el crecimiento y la actividad física. En un niño de
vida sedentaria cerca del 70% corresponde al gasto energético en reposo, 8-10% a la termogénesis inducida por los alimentos y el 20% al gasto energético derivado de la actividad física. Se acepta que el ejercicio físico realizado con regularidad incrementa la masa muscular, eleva el gasto energético total y puede llegar a reducir la masa visceral adiposa, independientemente de la disminución en el riesgo de hiperlipidemia y de diabetes mellitus.
Buena comunicación sobre la razón de ser del tratamiento
Un buen tratamiento incluye un “cambio de paradigma”, donde el enfoque ya no está en la pérdida de peso, sino en el cambio de comportamiento. Los terapeutas, que trabajan de forma ambulatoria con pacientes obesos, deben ser entrenados en una buena comunicación de esta lógica.
Justificación: “Debido a que las dietas drásticas y la pérdida de peso no garantizan el éxito a largo plazo, nuestro objetivo es reducir los riesgos médicos que se ha demostrado que disminuyen cuando se adopta un estilo de vida más saludable. En otras palabras, nuestro objetivo de tratamiento comprende principalmente ajustes de estilo de vida. Solo son aceptables los programas ambulatorios que luchan por objetivos alcanzables en el área de la salud, siguiendo las recomendaciones nacionales de dieta y ejercicio. Estos se incluyen actualmente en todas las pautas para un buen tratamiento de la obesidad basado en la evidencia. Este tratamiento consiste en múltiples sesiones semanales con una modificación gradual del estilo de vida. Esto lleva al control del peso o a una pérdida de peso limitada, con una disminución máxima aceptable del 10 – 15% en un período de un año. Esta lógica del control de peso va para aproximadamente el 90% de todos los pacientes obesos que buscan ayuda en la primera o segunda línea. Esto significa que el paciente obeso siempre tendrá algo de sobrepeso, pero que este sobrepeso ya no aumenta y los riesgos para la salud disminuyen significativamente “.
Se debe dedicar tiempo a una buena comunicación y desafiar las cogniciones del paciente sobre los pro y contra del control del peso a través de técnicas de comportamiento cognitivo.
Promover una red de apoyo
Buena comunicación sobre la razón de ser del tratamiento
Desarrollar técnicas motivacionales adicionales
Evaluación correcta de la gravedad del problema de peso y problemas comórbidos.
La comorbilidad psiquiátrica exige una evaluación cuidadosa y la selección de qué trastorno debe tratarse primero.
Tenemos que diferenciar los problemas mentales de un diagnóstico psiquiátrico de un trastorno (como trastornos de ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación, …). Cuando se presumen problemas psiquiátricos, parece útil realizar una entrevista clínica e investigar la posibilidad de diagnosticar trastornos DSM. Al mismo tiempo, respaldamos el carácter artificial del etiquetado psiquiátrico de niños y jóvenes. La evaluación psicológica como tal describirá principalmente los síntomas de los niños en un continuo dimensional y se centrará en su interferencia en la vida diaria.
Cuando el niño en particular no puede ir a la escuela, participar en actividades de ocio e interactuar adecuadamente con otras personas significativas, se debe tener en cuenta la presencia de un deterioro psicológico más grave y se debe considerar la necesidad de asesoramiento psiquiátrico.
Tratamiento farmacológico
El incremento en los últimos años de la obesidad, especialmente grave y mórbida, y de las comorbilidades asociadas plantea la necesidad de utilizar otros recursos,como fármacos o cirugía, en aquellos pacientes en los que ha fracasado el tratamiento dietético.
Recomendaciones sobre aspectos culinarios
• Variar lo más posible los alimentos de cada grupo, para evitar la monotonía y mejorar la calidad nutricional del menú
• Cuidar lo más posible la presentación
• Elegir preferentemente alimentos ricos en fibra como legumbres, verduras, hortalizas y frutas, ya que tienen mayor poder saciante
• Los días que se ponga pasta italiana, arroz, legumbre o patatas debe procurarse que sean plato único, suplementos con algo de carne, pescado o verdura
• Cocinar las legumbres sólo con verduras/patatas, evitando la grasa y el embutido
• Elegir carnes magras, quitando siempre la grasa visible. No sobrepasar la oferta de ellas más de 3 veces/semana. En el pollo, pavo, etc., quitar la piel antes de cocinar
• Reducir los embutidos y la bollería industrial
• Aumentar la oferta de pescado al menos a 2-3 veces/semana
• Emplear en la comida y cena platos de baja densidad calórica como sopas, purés, ensaladas.
• Procurar disminuir el tamaño de las raciones que se sirven. Sacar a la mesa las raciones justas, evitando que se sirvan de más para que no sobre
• Utilizar caldos de verdura desgrasados como base de las sopas, salsas y purés
• Aportar siempre pan, en cantidad aproximada 40 g Técnicas culinarias
• Utilizar las que aporten menos grasa: cocido, escalfado, al vapor, asados (horno, microondas), plancha
• Limitar frituras, empanados, rebozados, rehogados, estofados, guisos
• Utilizar condimentos acalóricos como el perejil, ajo, nuez moscada, pimienta, mostaza, albahaca, etc., evitando las pastillas de caldo y las sopas preparadas
• Limitar las cantidades de aceite, sal y azúcar
• Procurar utilizar aceite de oliva virgen tanto para cocinar como en las ensaladas, dejando los aceites de semillas (girasol, maíz, soja) para la preparación de mayonesas
Existen diversos tratamientos para atacar la obesidad infantil, los cuales van encaminados principalmente a la reducción de peso en el infante y al cambio de hábitos, como es el ejercicio y buena alimentación, para lograr su desarrollo y crecimiento físico, mental y social, como lo hemos visto anteriormente.
No obstante, la prevención es el mejor tratamiento para este y otros padecimientos. Es por ello, que en muchas ocasiones se llevan a cabo programas gubernamentales orientados a la modificación de conductas y a la motivación de actividades físicas. Cabe mencionar, que también se orientan estas actividades a los padres de familia, pues al ser niños necesitan de una guía que les ayude a cambiar conductas, además, se debe de tomar en cuenta su edad, sus habilidades, gustos y demás características propias de la edad.
«Dieta, actividad física, técnicas de modificación de conducta e implicación activa de los padres —sin olvidar las limitaciones señaladas— son los componentes básicos de los programas de intervención» (Saldaña C., 1998, p.4). No obstante, si se analiza lo comentado anteriormente, podemos concluir, que si bien estas actividades son propias del tratamiento, también pueden convertirse en prevención, pues si se realizan antes de adquirir un peso superior a lo «normal», pueden ayudar a prevenir el aumento de peso en los individuos y adquirir conductas positivas a la salud.
A continuación se muestra una tabla con consejos de alimentación y de actividades físicas de acuerdo a la edad de los infantes (Colomer, J.,2005,p.14):
Al hablar de obesidad infantil debemos de tener en cuenta que existen diversos actores, pues el individuo no tiene la consciencia y madurez necesaria para poder influir positivamente en este aspecto, es por eso que la responsabilidad es compartida y existen diversos actores que influyen en este proceso, los cuales podemos observar en la siguiente tabla junto con las actividades específicas de cada uno (Hernández, S., 2011, p.49)
Para profundizar, te recomendamos el artículo publicado en la siguiente liga:
Como se ha visto en los presentes textos, la obesidad infantil ha ido en aumento en los últimos años. Esto quiere decir, que los niños consumen mayor cantidad de carbohidratos de los que quema con sus actividades diarias, logrando así, la acumulación de grasa innecesaria.
Esto es preocupante, pues según Saldaña (1998) entre el 5% y 30% de los niños aproximadamente, tienen sobrepeso, cuando se podría decir que están en la etapa que más energía necesitan para llevar a cabo sus actividades, lo cual significa, que tanto la alimentación, como sus actividades físicas no son las adecuadas para su edad. Y es muy probable que en el futuro, también sean adultos con problemas alimenticios y por consiguiente, sean propensos a enfermedades propias de la obesidad, como es el caso de la diabetes.
Actualmente, México ocupa el primer lugar a nivel nacional respecto a esta enfermedad, lo cual significa que existen diversas conductas que no son las ideales, pues no se permite la prevención de este padecimiento y por consiguiente de las enfermedades que trae consigo.
Existen diversos programas de prevención y de combate, que pretenden reducir este trastorno alimenticio, los cuales van encaminados a la educación para cambiar conductas, como es aprender a comer mejor y realizar actividades físicas para contrarrestar los efectos negativos de la obesidad.
La obesidad infantil no solamente repercute físicamente, sino que es causante de diversas enfermedades como la diabetes, además hay que recalcar el daño psicológico al cual se ven expuesto los niños, lo cual impide su sano desarrollo social. Es importante mantener un peso adecuado que permita el crecimiento pleno del individuo sin complicaciones de ningún tipo.
Este problema es responsabilidad de todos y necesita de esfuerzos individuales como en equipo, como ya vimos, existen diversos actores involucrados que por medio de pequeñas acciones, pueden colaborar para el aprendizaje de conductas sanas. Los profesionales de la salud deben echar mano de todos estos actores para combatir ésta enfermedad y hacerlo parte de la medicina preventiva.
Opiniones y Reflexiones
Este es un padecimiento que ataca a muchos de los mexicano y es delicado ya que ataca a uno de los sectores más vulnerables, es decir a los niños, por lo cual se debe de poner énfasis para poder realizar acciones que permitan mejorar la situación actual.
Existen cuestiones culturales que aún están arraigadas en nuestra sociedad y que pensamos que el estar pasado de peso es sinónimo de salud, cuando la verdad es completamente diferente. No se trata de comer mucho o poco, sino de comer lo que el cuerpo necesita para desempeñar todas sus actividades.
Nuestras conductas pueden ayudarnos a tener bienestar o a estar en situaciones menos favorables, pero lo importante es que desde pequeños tengamos en cuenta que nuestras acciones tienen efectos en nuestro cuerpo, por ello es de suma importancia tener apoyo que nos permita orientarnos para tener una vida sana.
El problema de la obesidad es un problema incluso social en el cual todos formamos parte de alguna u otra forma, es por eso que debemos realizar las acciones que nos competen para que se pueda disminuir, ya sea en nuestros cuerpos o influir en nuestro entorno.
La obesidad es una enfermedad que puede ser curable, se necesita un cambio de conducta y poner en obra todas las acciones necesarias para mejorar en la salud, y es mas mejor prevenir, teniendo en cuenta lo que implica esta enfermedad es necesario comer saludable, hacer ejercicio para salir del ocio, tener un serio acompañamiento psicológico para ir monitoreando los avances y retrocesos.